Esta historia es real, y me pega de cerca por lo que irán leyendo paulatinamente. Comenzará el post con una foto, y en la última entrega verán otra foto más actual, con algo de la primera. Espero lo disfruten. Gracias.
"Parece que fue ayer que conocí a un gallego buenazo. De esos tipos que siempre andan de buen humor, de contar chistes y hacerte sentir cómodo a su lado. No era mi Jefe en aquellos tiempos, pero yo era muy jóven y él un tipo ya experto en lo suyo. Lo recuerdo bien porque más allá de su personalidad tenía una coupé Torino. Una TS 7 bancadas. Llantas budineras, blanco portillo. Buen auto. Creo que era 1986 el año que lo conocí, y yo tan solo tenía unos 22 años. Luego lo perdí al gallego en los vaivenes de la vida. Nuestros destinos se separaron.
Mucho tiempo después, décadas para ser más exacto, cuando yo era administrador del foro http://www.tutorino.com.ar, veo que se acredita en el mismo un joven de nombre Jorge GONZÁLEZ CASTELLS. El MP de "bienvenida" que hago desde siempre en la función de administrador fue inmediato, pero con una posdata: "¿sos el hijo del "gallego"?".
Jorge no tardó en responder y desde allí como que pegamos buenas migas, "buena onda" que le llaman ahora. Y así desde hace ya no recuerdo si 6 o más años, caminamos juntos por el mundo "Torino", como alguno lo llama al ambiente. Tipo "pata", que me acompañó siempre cuando me hice el "piloto" en "300 Libres", allá por el 2010. De pocas palabras, serio, pero siempre dispuesto a dar una mano. De esos tipos que tienen lo que el "Coco" BASILE alguna vez llamó en el mundo del fútbol: "códigos". De los que no te van a dejar en la estacada. Reúne lo que el Martín Fierro pide para ser amigo en aquel verso que dice más o menos así:
"Al que es amigo jamás
lo dejes en la estacada.
Pero no le pidas nada,
ni lo aguardes todo de él.
Siempre el amigo más fiel,
es una conducta honrada".
Quizá esto defina bien a Jorgito. Así entrando en su vida, supe de su relación con su viejo, y los Torino. Del recuerdo de aquella TS blanca que finalmente se la afanaron al "gallego". Y me fue contando que un día se compró una moto, cosa que su madre no estaba muy de acuerdo, claro, como cualquier madre.
Pero un día, creo que por Floresta, si mal no recuerdo, vió una coupé TSX que lo enamoró. Era abril del 2005. No sabe explicar, como le pasa a cualquiera de nosotros cuando se cruzó con SU TORINO, pero la quería. Y allá lo acompañó su viejo que, medio le metía aquello de "tenés que tener un Torino". Y Jorge largó la moto, para comprarse una TSX que alguna vez había sido rojo cerámico. Con muchos detalles a corregir. Pero la tenía.
Y fue en esos meses siguientes, que el "gallego", se fue de gira. Un 15 de diciembre del 2005, un hombre bueno dejaba este mundo, dejando a su hijo con la herencia de su pasión torinera y su hombría de bien, que no abunda en estos tiempos. Seguro ahora está allá arriba con mi viejo, porque trabajaron juntos alguna vez, y nos miran como nosotros acá abajo transitamos la vida y vivimos a pleno la vida a bordo de un toro.
Jorge tuvo que hacerle el motor al auto. Quedó bien. Tuvo que renegar con infinidad de detalles en un auto, falto de cariño por años. Realmente tuvo que "levantarla" como le llamamos nosotros ahora. Cuando lo conocí, le hice hacer algunos arreglos con mi mecánico, le cambió el carburador, que lo carburamos juntos. Alguna vez nos divertimos en el autódromo de La Plata. Solía irse todos los veramos a Córdoba, creo que a Mina Clavero, si mal no recuerdo. Siempre en su Torino. Con un particular "olor a nafta" en el habitáculo. ¡¡¡Claro, como todo auto de hombre!!!.
Pero Jorgito quería tener mejor su Torino, como cualquiera de nosotros. Y así fue como se puso las pilas. Hizo un enorme esfuerzo económico, de búsqueda y de paciencia, para esperar que algún día se la terminen y se la entreguen. Juntos fuimos a buscar ambos guardabarros traseros, que de puro "cacarulo", cabían en la parte trasera del Duster mío. Panel de puerta nuevo, en fin. Cromar los paragolpes, hicimos los tapizados con Daniel, el mismo que había hecho los míos.
Puso lo mejor de sí. La espera fue dura, poco menos de dos años. Quedó a pata, y un amigo de esos que siempre están dispuestos a ayudarte lo bautizó "el peatón", como en algún relato lo nombré yo también.
El gordo Berna, ese entrerriano, trasplantado a la Provincia de Tierra del Fuego, donde hace patria cada día, en los confines de la república, en sus vacaciones, sacrificó dos días para armarle toda la instalación eléctrica nueva. De onda se dice ahora. En casa todavía tengos sus nuevas llantas, llevadas a 7" de ancho, esperando para armarlas en algún momento.
Este texto es un poco para presentar, contar, si se quiere homenajear la memoria del "gallego", y porqué no de "chiche", mi viejo. Porque sus hijos, hoy transitan juntos la vida, se dan mutuamente una mano cuando cada uno la necesita y no perdieron la memoria, ni las enseñanzas de sus mayores.
Jorge ya tiene la TSX con él, y en poco tiempo más la comenzará a disfrutar de nuevo. Podrá subirse a ella, darle arranque, y entablar esos diálogos que los torineros sabemos llevar con nuestros Torinos. Viajar, disfrutar del bramido bravo del 7 bancadas, y sorprender a más de un incauto en cada viraje.
¡¡¡¡Felicitaciones, Jorge!!!!. A no bajar los brazos.-








