Cerró la puerta de su habitación, dejó el Torino en el garage y fue en busca de Darío. Éste sugirió ir a ver el autódromo de Santa Rosa, pero pensó en ir a ver directamente la coupé que viene armando con mucha dedicación y esfuerzo junto a su padre Abel, desde hace largo rato. Le llamó la atención la tranquilidad y el orden del tránsito pampeano. El respeto en las rotondas, y todo eso que los naturales de estos pagos, ni siquiera tomamos en cuenta habitualmente en la calle, donde rige "la ley de la selva".
En pocos minutos estuvieron en el taller. Le presentó al dueño del mismo, Abel, también dueño de una TS (624) verde follage, con llantas de GS, del '72 en muy, pero muy buen estado. El lugar era escaso para verlo completa y estaba con cobertor. Así que luego de charlar algunos detalles con el dueño, fueron para el sector donde estaba la coupé esperando el armado final. Color "blanco los Andes", de buena línea, muy sana en las partes bajas. Tiene un par de curiosidades que vaya uno a saber si salió así de fábrica por pedido del primer propietario o se lo cambiaron con el correr de los años. Tiene un diferencial con relación 3,07 (43/14), y la misma tiene fecha de febrero de 1967, lo que indicaría que bien pudo ser original del auto. La caja de velocidades es una ZF 3,54 en lugar de las 2,83 que venían en estos modelos. El casco tiene los detalles que hacen a un modelo de la 1° serie como la rejilla larga de ventilación, el detalle en los pasarruedas traseros sin interrupción en la parte baja; volante con centro en aluminio, etc. El tapizado en muy buenas condiciones pero en tela, no en cuero. Mientras le sacaba varias fotos al auto, vía whatsapp se contactaba con Patricio, un tipo muy conocedor de la marca que le pedía fotos del soporte del crique. Eso terminó de avalar que el auto era de los primeros nomás. Según Darío se habría entregado antes de mediados de 1967, por lo que bien puede ser uno de los salidos de Monte Chingolo, la ex planta de SIAM. Imposible de afirmarlo con total seguridad.
Charlaron largo rato con Abel sobre automovilismo y Torinos. En la puerta del taller había un donante. Un viejo Torino L, que todavía conservaba las campanas delanteras de freno. Un '72. Una lástima porque el casco pintaba sano.
Saludaron al dueño de casa, y se fueron a la casa de la familia. Allí los esperaban Abel y María Elisa, sus padres. Don Abel se venía recuperando de problemas de salud que lo aquejaron el año pasado. Estaba mucho mejor el hombre.
Parece que por allá también hay algún tema con la inseguridad porque no eran pocas las viviendas con rejas. Una lástima. Dentro de la casa, hay cantidad de repuestos de Torino. Ahí entendió que no era el único con una habitación dedicada al auto. Le mostró las chapitas del auto, donde consta el n° de chasis, colores, tapizado, etc. Darío también tiene un manual de 380 que parece "a estrenar".
Estuvieron largo rato charlando, tomando mate con factura (eran "premium") y recordando el viejo TC, de cuando COPELLO ganó en el '67, del Gran Premio de los '80, etc. La familia estaba muy entusiasmada con terminar el auto este año, y don Abel sueña con participar con su hijo y el auto en un evento que se hace anualmente en Santa Rosa para vehículos clásicos.
Ya cerca de las 21:00 hs., saludó a los padres de Darío, les agradeció por haberlo recibido y se fueron con éste en busca de algún lugar para cenar. Darío eligió la pizzería "Quattro" y allí dieron cuenta de unas empanadas. Agua mineral para tomar, cosa de no afectarlo en el viaje.
La charla era tan entretenida que cuando se quiso acordar eran no menos de las 23:30 hs. ¡¡¡¡Quería salir como mucho a las 00:00 hs!!!!. Pagaron la cuenta, y Darío lo llevó al Motel del A.C.A., en busca de "La Leyenda".
Entró al cuarto, sacó sus cosas, las acomodó en su máquina. Controló el aceite y refrigerante. Le agregó lo que era habitual: 1 litro, para los 1000 kms recorridos. Cargó el Weber, dió un par de patadas al acelerador, y el 7 bancadas quedó bramando de nuevo. Lo sacó un poco hacia atrás y al prender la luz de posición, ve que no encendían las del instrumental. Las bajas sí lo hacían, los guiños también, lo mismo que el stop. Entonces ayudado por Darío, comenzó a revisar los fusibles. ¡¡Suerte que estaba él, porque su vista ya no es la de antaño!!. El 4° fusible, desde el frente hacia atrás se había quemado. Era de 8 ampére. Buscó en el cenicero del auto, donde recordaba que algunos había y encontró otro de similar valor. Lo colocó y volvió la luz al instrumental. Lo dejó con el Torino, y se fue con las llaves de la habitación a la conserjería del hotel.
-"HDLGC": buenas noches. (colocando las llaves de la 123 sobre el mostrador)
-Conserje: (con cara de no entender nada) usted dirá.
-"HDLGC": nada. Solo que me retiro. Le dejo la habitación.
-Conserje: (lástima no haberle sacado una foto) pero la gente todavía está llegando. (Llamó a otro sujeto)
-Conserje II: ¿ya pagó usted?. ¿No va a cenar?
-"HDLGC": pagué hace meses, entregué el voucher esta mañan. No voy a cenar. Me retiro. Sigo viaje.
-Conserje II: bueno, como quiera. Todavía siguen llegando pasajeros y usted se va.
-"HDLGC": justamente. No quiero verlos en la ruta. Buenas noches. (Y estrechó la mano de ambos).
En el Torino lo esperaba Darío. Despacito con el auto fueron a los surtidores. Ya le estaba pidiendo Infinia al playero, cuando éste le confirmó que solo quedaba Súper. Se disculpó con el encargado porque no era la adecuada para el motor. Le pidió a Darío para ir a otra YPF, y éste lo guió con su auto. Cerquita y de camino para salir a la ruta, fueron a otra estación de servicio.
Allí le entraron al tanque del Torino 35.192 litros, que se sumaban a los 25 litros del bidón que le había cargado al costado de la ruta del desierto. Iban ya 2674,6 kms de viaje. Abonó y prendió el motor. El Torino ya iba buscando su temperatura de agua normal. Todos los parámetros eran normales. Se saludaron con Darío, y éste le pidió que lo deje adelantarse. Quería sacarle dos fotos al auto saliendo de Santa Rosa, rumbo a CABA.
Le dió unos minutos y allá fue a marcha tranquila. El GPS encendido para atender todas las indicaciones. Enseguida vió a Darío, lo saludó desde el auto. Éste le sacó algunas fotos a la máquina.
"La Leyenda" que venía en una 3° tranquila, comenzó a trepar RPM, el hombre colocó la 4° y allá se iban a devorar durante la noche otros 600 kms. Había recibido un rato antes un mensaje del dueño del garage avisándole que al día siguiente trabajarían en la entrada. Necesitaba entrar el auto temprano, porque luego no se podría. Claro, le respondió que estaba en Santa Rosa, cosa que Luis, el dueño de la cochera no entendió bien, hasta que charlando unos días después comprendió.
Noche estrellada, clima agradable. Ventanilla abierta. Brazo izquierdo acodado en la puerta. A veces los dedos de su mano izquierda acariciaban el volante. A veces su mano derecha lo agarraba del rayo inferior, como lo hacía Luis. Ya estaban en la típica ruta de la pampa húmeda. Y así estaban desandando la distancia que los separaban de su hogar.
Calculó para detenerse por última vez a cargar nafta, otra vez en el A.C.A. de 9 De Julio. Fue llegando sin mayores novedades. La ruta tranquila, camiones con verdaderos choferes profesionales atentos a todo, colaborando con indicaciones para dejarse superar correctamente. Seguían los zorros cruzando la ruta. Las velocidades que estaban en el orden de los 120 kph. Ya las trepadas habian quedado muy lejos. Era ya todo casi llano.
Cuando se acercaba a Pehuajó buscó el monumento a "Manuelita". Pero lo vió tarde a su derecha, en una calle colectora. Quería sacarle una foto para cargar a un amigo. No pudo ser. Al rato estuvo en 9 de Julio. Eran las 03:20 hs. Enseguida entró en charla con el playero, que preguntaba acerca de qué combustible poner.
-"HDLGC": Infinia, por supuesto.
-Playero:: le pregunto señor, porque hace poquito vino un Torino, le comenzamos a echar nafta y nos hizo un escándalo. Tenía motor gasolero. Hubo que vaciarle el tanque.
-"HDLGC": ¡¡que se embrome el tipo por hacer semejante cosa!!
Al Torino le entraron 44.343 litros de nafta. Ya había hecho en total 3015,2 kms. De más está decir que a esta altura, había gastado mucho menos de nafta de lo que imaginaba. Charló un rato con el playero sobre el auto en sí, repuestos, etc. Lo saludó y "La Leyenda" que busca de nuevo la RN 5, rumbo a su hogar. Ahora empezaba a jugar quizás las ansias por llegar, pero disfrutaba cada km. recorrido. No tenía apuro y mantenía siempre el ritmo sostenido.
Volvió a cruzar Chivilcoy, a donde habían ido en marzo pasado con algunos Torinos más, con Sergio (todavía sin su coupé), con Jorge, con César que un poco tenía una suerte de bautismo rutero, con Alejandro y no sé si "Pato", alguno más también. Ahí había comprado el piñón de 16 dientes para el velocímetro. Venía comprobando gran exactitud en el instrumento, en la comparación con el GPS. Había resultado una buena compra.
Así iban superando vehículos, comenzaba a clarear y el tránsito que se va incrementando. Acercándose a Luján tomaba la autopista del oeste, ya se veía como todo el mundo iba rumbo a la gran ciudad a trabajar, o con los camiones cargados para distribuir. Pasa los peajes, y el ritmo que va quedando en el olvido. El Torino que ya supera las 3000 RPM y va superando autos con total comodidad. Llegando a la avenida General Paz, se tira a la derecha, para tomarla, mano al Río de la Plata. Entra en la misma y lo lleva en 3° a buen régimen, pero sin superar los 80 kph que permite la avenida que circunvala la gran ciudad. Ya amanecía. Se acerca a Saavedra e ingresa a la calle que los depositará en el garage.
Abre el portón con el control remoto, y el Torino entra de cola en el garage. Lo estaciona en su espacio. Corta la bomba de nafta, y espera que se vacíe la cuba del Dino. El motor se detiene. Se queda un momento pensativo en el auto, como reflexionando. Y vuelve el diálogo.
-"La Leyenda": ¡¡¡lo hicimos!!!.
-"HDLGC": si, Humberto tenía razón. Desde octubre que me daba vueltas por la cabeza este viaje. Las rutas, donde parar, qué llevar. Todo. Y salió mejor de lo esperado. Solo 1 fusible, y creo saber porqué se "cocinó".
-"La Leyenda": ¿y qué esperabas?. ¡¡¡Soy un TORINO!!!.
-"HDLGC": justamente. Sos un Torino. Te dejo. Me voy a dormir un rato. Hasta luego.
-"La Leyenda": haré lo mismo. ¡¡Ah!!, laváme un día de estos y enviá al museo de ciencias naturales todos los insectos patagónicos que tengo pegados.
El hombre cargó todo el equipaje de su familia (porque a decir verdad, lo suyo era muy poco), cortó la batería del auto, y le pegó una última mirada. Era una mirada cómplice. Le dijo un "hasta luego toro", como acostumbraba hacer. El Torino pareció tener una sonrisa cómplice para con él. Había cumplido y se habían pegado unos 3300 kms., por rutas hasta entonces desconocidas para ellos. Y ambos estaban felices porque habían vuelto a hacer lo que más pueden disfrutar un Torino y su amigo: viajar, disfrutar de la libertad de la ruta conociendo nuevos lugares.
Y volviendo al comienzo de todo esto, pensó finalmente en lo que habían disfrutado juntos, confirmando que había sido "una hermosa locura".





