De vacaciones por Bariloche.
Antes de las 17:30 hs de aquel miércoles 25 de enero de 2017, los tres estaban en destino. El viaje les había resultado más que interesante, lleno de escenarios naturales para no perderse, y el auto había cumplido sobradamente con las expectativas. El consumo de aceite rondaba el litro cada 1000 kms, y algo de agua que bajaba y se iba reponiendo, el consumo de combustible estaba muy por debajo de lo que esperaba y había calculado. Nada más que eso. El resto, sin novedad alguna.
Pasaron casi 5 días juntos, luego se acopló su hija menor que llegó en avión con sus tíos y primas. Hicieron varias caminatas, playas del Nahuel Huapi y el baño en las "aguas termales" (no podía perderse volver a sumergirse en lagos como estos con el agua por debajo de los 14°), la visita a un par de cervecerías muy buenas, el paseo por la Isla Victorica (nombre deformado por los lugareños a Isla Victoria), el bosque de arrayanes, el paso obligado por el Hotel Llao Llao, para la foto con el Torino y hasta la subida al cerro Otto, para caminar por las alturas, observar magníficos paisajes y tomar algo gratificante en la confitería giratoria.
En la noche del sábado, el Dr. Gastón y Sra. los invitaron a cenar a su casa, casualmente ubicada en el mismo barrio donde ellos se alojaban. Allá fueron a las 21 hs. "de infantería", como le gustaba decir. Llegaron al lugar y se confundieron en un abrazo con Gastón, a quién no veía de hacía un tiempo. El matrimonio, que estaba con su pequeña hija, los agasajó con una exquisita trucha acompañada por vegetales, un buen vino, y una charla interminable.
Desde que nació el proyecto que había hablado con él. Claro, Gastón se lo contó a "Cacho", su socio, también conocido del HDLGC. Y vía whatsapp, las "chanzas" de Cacho para con Gastón y viceversa, habían resultado de lo más divertido. Que uno le decía al otro de ir juntos con los Torinos al sur, que el otro le decía que estaba loco, que su auto consumía como un camión y así. Hablaron largo y tendido, hasta que ya entrada la madrugada se fueron.
Gastón quiso arrimarlos en su "buñuelo japonés" (así bautizado por él mismo), pero ellos prefirieron caminar en una noche muy tranquila. Era en bajada hacia la avenida donde estaban ellos. No vieron a nadie caminando de regreso. Una paz y tranquilidad total en la noche barilochense. Sería lindo poder hacerlo en gran parte del conurbano bonaerense, y llegar tranquilos a destino, ¿no?.
Así fueron llegando al domingo.
Ya le había anticipado a su esposa, de su intención de volverse en la noche del domingo, en lugar de salir el lunes a la mañana temprano. Le había resultado por un lado tedioso el viaje de día, con el tránsito de automovilistas, no aptos para manejar vehículos en ruta abierta, y mucho menos en zonas con la exigencia de estos parajes patagónicos. Por otro lado, viendo los pronósticos del tiempo de los lugares que volvería a cruzar, no quería que el auto siquiera padeciera esas altas temperaturas.
Aquel domingo 29, se levantó relativamente temprano. Eran las 07:00 hs, aproximadamente. Se vistió, agarró la llave de su amigo, y fue a buscarlo.
Levantó el capot, revisó aceite, refrigerante, líquido de frenos y demás. Cargó la cuba del Weber con la bomba de nafta. La cortó. Y de una el 7 bancadas estaba bramando en la fría mañana. Un poco tartamudeando por la leva. Y volvió el diálogo.
-
"La Leyenda": madrugamos hoy...
-
"HDLGC": si señor. Vamos a llenarte el tanque en la YPF de Bustillo. Esta noche, volvemos nosotros dos solos.
-
"La Leyenda": ¡¡¡¡GENIAL!!!!, solos y de noche. Mejor no puede ser.
-
"HDLGC": nosotros dos, y la ruta, con las estrellas por testigo. Nadie más.
-
"La Leyenda": ¿puedo hacer una sugerencia?.
-
"HDLGC": no hace falta. Me la imagino, y debo darte la derecha. Te voy a reconfigurar el Weber de nuevo.
-
"La Leyenda": como siempre. Nos entendemos rápidamente.
-
"HDLGC": bueno, vamos que estos mosquitos parecen carnívos.
El auto salió bramando en busca de la calle, bajaron a Bustillo y ahí cerquita en la YPF llenó el tanque del auto. Entraron 47,537 lts de Infinia, iban en total 1688,7 kms. desde que habían salido. Este tramo había sido de 306 kms. Claro, el promedio del consumo había subido un poco, pero dentro de lo razonable. Se había movido bastante dentro del ámbito de Bariloche, y en las trepadas el consumo aumenta, más aún si tomamos en cuenta la leva, y lo largo de la relación del auto.
Salió de la YPF, y paró a unos metros enfrente, para ver los primeros momentos de la salida del sol. Recordemos que aquellos parajes están en realidad bajo otro huso horario, por más que tengan la misma hora que el resto del país, y el sol, sale por lo menos una hora más tarde. Allí le sacó algunas fotos a su máquina, con el paisaje del lago. Volvió al lugar de hospedaje. Levantó el capot. Cortó la batería, y se puso a trabajar en el Weber.
Le había parecido a la ida que un poco más de nafta en la montaña, no le vendría nada mal. Con más razón con el fresco de la noche. Así que ya tenía separados los 2 surtidores de alta (otra forma más de llamarlos...) de 165. Así el Torino, con el tanque lleno quedó 165 de nafta, 200 de aire para el regreso.
Aquel día hicieron una caminata con su señora. Fueron bordeando el Nahuel Huapi, hasta lo que se conoce como "Playa bonita". Allí estuvieron comiendo algo liviano en una cervecería. Luego volvieron caminando y él se fue a dormir una larga siesta. Debía estar en condiciones óptimas para manejar. No era joda. Lo esperaban unos 1000 kms. hasta Santa Rosa, Provincia de La Pampa, donde en lugar de noche, haría día. Pero eso será objeto de la próxima entrega. (continuará...)

No tienes los permisos requeridos para ver los archivos adjuntos a este mensaje.